30 de junio de 2010

It was only the two of us, mourning and dreaming through pale blue winter afternoons and silent evenings




I found myself avoiding her, as though her impending desertion would matter less if I deserted her first










The Eve of The Spirit Festival
Lan Samantha Chang

por la puertita vas bien encaminada

29 de junio de 2010

                                                                    9
                                                                    8
                                                                    7
                                                               5        6
                                                                    4
                                                               2        3
                                                                    1 
                                                             
               I´ve got a hopscotch teardrop ready to drop

28 de junio de 2010

estás

   bell   tanto

  hicimos

     momento
eras
  estas

      una
primavera


De nuevo me acerco a la ventana para ver qué encuentro, para ver si algo cambió, para ver si todo sigue igual de diferente. Para mi sorpresa, hay otras palabras que yo no compuse. Y no tengo idea de quién habrá sido la culpable. A veces las encuentro revoloteadas e intento reacomodarlas a su estado original, a cuando la luna, tu impulso y todas esas cosas solamente me traían un recuerdo. Hasta me acerqué con la idea de sacarles una foto, plasmarte de nuevo y para siempre. Pero se fueron, y yo me quedé con la cámara en la mano. Con la cámara en la mano y sin batería.
A veces me sorprende que la obvia al final de cuentas no siempre sea yo.

23 de junio de 2010

al ritmo del 2x4

Y así nomás, después de la horita y media de clase para pre-principiantes, pasito básico, pisada, patada voladora y alguna que otra mirada feroz de la tanguera experimentada de turno (también conocida como la tanguera conchuda a la que le gusta meterse entre un montón de pavos que no saben el paso básico), aplausos y felicitaciones... y arranca la milonga. Cervecita para amenizar, conversación con los que tenemos cerca, encuentros del tercer tipo con gente que no veía hace mucho y muchas ganas de poner en práctica todo lo que había aprendido durante las tan valiosas casi dos horas de clase.
Todos los que estuvimos en la clase de tango para tontos nos sentamos alrededor de la pista a mirar a los que ya tenían la posta del asunto. Tango y milonguita y empieza el momento de furor, parece que acá los chicos sacan a las chicas, y ahí es donde me empiezo a perder. Miro al que tengo al lado y pienso en ese asunto de los códigos, el cabeceo, que si no le gusta mi forma de bailar pero es educadito igual baila conmigo, que si es tan conchudo como la tanguera desubicada me deja tirada en la pista como a una cualquiera.
Otro vasito de cerveza para aflojar y, justo cuando no tenía que hacerlo, levanto la mirada. El flaquito metro sesenta me está mirando a lo no tan lejos, cual tanguero apoyado en un farol. ¡Qué porte, qué estampa! Qué cagada, lo miré. Y cabeceó. Como yo de cabeceos no entiendo nada, corro la mirada, frunzo un poquito el ceño (entre otros)... y no me aguanto, lo vuelvo a mirar. Y me vuelve a cabecear. Hijoéputa. No sé qué hacer, no sé si yo también tengo que cabecear (y si lo hago, cómo no quedar como una ridícula), entonces no tengo mejor idea que levantar la manito izquierda y hacer un movimiento, como saludándolo. Escucho una carcajada conocida a mi lado, pero prefiero no mirar. El flaquito metro sesenta de jogging, zapatillas y camperita azul (todo combinado) se acerca con las manitos en los bolsillos y yo me acerco con la cara petrificada.

- Hola, qué tal
- Hola, bueno, mirá, bailemos, pero ésta es la primera vez que bailo tango (¿el acto de la primaria no cuenta?)
- Bueno, está bien, no pasa nada, vos seguime, caminá
- Ok, ok
- Bien, vas bien, caminá, no te pongas tensa
- Uy, perdón, ¿te pisé?
- No pasa nada, vos caminá relajada, seguime
- Eh... (¿me movió el hombrito para que haga el ocho o me parece a mí?) Uy, bueno, me salió como el orto
- Sí, bueno, más o menos algo salió
- Hm... (qué guacho, otra vez me movió el hombrito) Perdoname, pero bueno, viste, la primera clase, qué sé yo
- ¿Y aprendiste algo? Yo en la primera clase no aprendí nada
- Uf, me re-equivoqué con los pantalones y las zapatillas y todo (nunca más el chiripá para bailar nada, anotado)
- Puede ser, ¿vos sos dark?
(Me miro)
- ¿Dark? No, me visto mucho de negro, pero de dark no tengo nada, no
- ¿Y qué música escuchás?
- Eh...
- ¿Metallica, Evanescence?
- Eh... (¿qué?) Bueno, no sé, Björk es...
- ¿Bior?
- Sí, bueno, en realidad...

Una cabeza le sacaba al flaquito metro sesenta de jogging, zapatillas y camperita azul (pelo sin gomina). La situación era ridícula e insostenible. Las otras parejas daban vueltas en el aire y yo no sabía bien si empezar con la derecha o la izquierda. Termina el primer tango y el flaquito, alma de profesor, no tiene mejor idea que invitarme a una milonga a la que va los lunes pero uy qué pena justo los lunes tengo un curso de llevar zorete a pulso y no puedo, pero bueno, supongo que acá voy a volver. El flaquito hizo lo que pudo conmigo, pobre. Después se juntó con la tanguera del encuentro del tercer tipo y se hizo un festín, se hizo.
Más tarde otro tipo no me cabeceó pero me preguntó: ¿tangou? No, no, gracias y una sonrisita. Sin ningún problema, me fui silbando bajito practicando el paso básico. Quién te dice, algún día, me termine saliendo el ocho.

22 de junio de 2010

A falta de voluntad para hacer-lo-que-tiene-que-hacer, se va a bailar tango.

Vida 1 - Responsabilidad 0

touché
Romance de la niña que sale de compras

La niña sale de compras,
de compras sale la niña;
porque ella sale de compras
se pone más lindo el día.

Las calles de Buenos Aires
la esperan en las esquinas
y la saludan al paso
con impacientes bocinas,
mientras muelen con el freno,
su lentitud, los tranvías.

Ella va de tienda en tienda,
-(¿Qué busca?... ¿Qué necesita?...)-
pregunta el precio de todo,
revuelve las mercerías,
y al azar de su capricho
toda la ciudad se agita,
tiembla el comercio y la industria
y el tráfico se complica.

A la hora del regreso,
por el cansancio encendida,
la niña vuelve de compras
con medio metro de cinta.


Luis Cane

21 de junio de 2010

(Extracto de mensajes que van y vienen entre B y yo)

Yo: Quiere organizar una cena, delirios, creo que no soporta que no tenga una chonga dando vueltas. Cuando escribo chonga, el diccionario tira la palabra agonía.

B: Típico. Los diccionarios matatortas. 




Enseñanza del día: los perfiles arruinan todo intento de ice-breaker

space madness

ah... mi amada barra de helado
¡cómo me gusta lamer tu centro cremoso!








(una dosis de Ren & Stimpy nunca viene mal)

19 de junio de 2010

Siempre que te sueño estás lejos y, aunque intente acercarme, siempre te alejás. Sos como un espejismo, como un charquito de agua en la ruta, y yo estoy cagada de sed. Si te sueño escucho tu voz y es idéntica a como la recuerdo, a como es en realidad. Tenés los mismos gestos y la misma forma de mirarme, soberbia y seductora. A veces, cuando te sueño, volvés a mirarme con amor. Otras veces ni siquiera me mirás, estás lejos o ausente o hay tantas personas entre vos y yo que no me reconocés. Ya no me reconocés. A veces esos sueños en los que te me aparecés son tan reales que todavía te siento en los poros cuando me despierto. Y lloro porque te extraño o te extraño porque lloro y me digo que tengo que dejar de soñarte sabiendo que es imposible controlarlo. Salgo a bailar, a jugar al yenga, a comer tacos y ladrar en cantobares, entro y salgo de negocios, me compro ropa, me compro botas, cambio de estilo, vuelvo al de antes, me corto el pelo, me vuelvo a cortar el pelo, salgo de noche, camino sola, llego, entro, miro, no estás, ¿cuándo vas a estar?
Siempre que te sueño estás lejos y, aunque intente acercarme, simplemente te sueño. Sólo eso.

15 de junio de 2010

el hilito

Cuánta impotencia me da dormir, soñar y despertarme completamente atravesada en la cama, como una T gigante, con la cabeza colgando, alguna que otra lágrima piantada en los ojos y las manos dormidas, esa sensación de hormigueo...
Mirá todo el tiempo que pasó, y yo sigo pensando en esa amiga que me dijo que la gente anda por el mundo con un hilito de plata colgándole del pecho, que ese hilito te conecta con el alma y con otras personas, y que uno va por ahí como si nada enganchado a otros, entregando y recibiendo hilitos sin saberlo... pregunto yo: ¿cuándo me vas a devolver mi hilito? No es que te lo quiera sacar, porque eso de regalo no se devuelve, o regalo no se regala, o a caballo regalado (¿cómo era?). Digo, a mí me parece que es hora, es como un libro prestado. Como ese libro prestado que me dio mi mejor amiga y que sigue acá en mi casa, pero yo sé que no es mío. Es de ella. Y se lo tengo que devolver. No es que lo extrañe... al libro, digo. Pero a mi hilito yo sí lo extraño, y quiero que me lo devuelvas lo antes posible porque me hace falta y porque es mío, caprichosa. Sí, ya sé que lo compartimos, y que lo mío es tuyo y lo tuyo es mío pero eso san-se-acabó y a otra cosa mariposa. Y no me mires más así, no te estoy pidiendo el hilito para colgarme de la ducha a la primera de cambio. No. Quiero dormir con el hilito, quiero que me haga compañía, el hilito me va a hacer sentir completa de nuevo. Con el hilito voy a dormir como dormía antes. Con el hilito no me voy a despertar en esa posición extraña que forma tu nombre.

14 de junio de 2010

pregunta
               preguntita
                               preguntonta

13 de junio de 2010

En mis sueños hay vida después de la muerte. Sobre todo después de la mía.
También hay competencias de moda y amores más que viejos.
Muertes después de la muerte y muchas facturas calentitas.
Todas esas cosas hay en mis sueños.

10 de junio de 2010

de sueños escatológicos

Soñar que te resbalás en una fina capa de mierda no puede ser bueno

8 de junio de 2010

¿Cuántas halls negras se pueden comer en un día?
O peor aún... ¿en una hora?

6 de junio de 2010

Las sensaciones se dilatan
y no hay punto de retorno

3 de junio de 2010

do you remember
when we met?

1 de junio de 2010

Cuenta siempre mi madre de la vaquita que tenían en Misiones, y de lo mucho que la querían. Hasta que un día, la pobre vaquita se empastó y no tuvo otra opción que pasar a mejor vida.
El poema dice así:


LA VACA MUERTA

Lentamente venía la vaca bermeja,
por el campo verde, todo lleno de agua;
lentamente venía, los ojos muy tristes,
la cabeza baja,
y, colgando del morro brillante,
un hilo de baba.
Enferma venía la buena, la única
de la pobre chacra.
—¡Hazla correr, hombre!— la mujer gritaba
al viejo marido.
—¡Si viene empastada!—
Y el viejo marido
los brazos subía y bajaba,
y la vaca corrió como pudo,
los ojos más tristes, la cabeza baja...
Junto a un alambrado,
salpicando el agua,
cayó muerta la vaca bermeja...
¡El viejo y la vieja lloraban!
Y vino un vecino con una cuchilla afilada,
y en el vientre redondo y sonoro
dio una puñalada.
Un poco de espuma
de un verde muy claro de alfalfa
surgió por la herida; y el docto vecino,
después de profunda mirada, acabó
sentencioso: —La carne está buena;
hay que aprovecharla...
Los cielos estaban color de ceniza.
El viejo y la vieja lloraban...


Baldomero Fernández Moreno
(1886- 1950)