9 de agosto de 2010

food for thought

Padre no es el que lo hace
Padre es el que lo cría

Estas palabras no tan sencillas las dijo hoy en la mesa un hombre simple, de manos curtidas y, al parecer, ideas bien acomodadas. Esas palabras sirvieron de disparador para eso que, así como surgió tempestivamente mientras leía un libro, olvidé por unos días gracias a esa maravilla que mi psychoanalista llamaba mecanismo de autodefensa. Ese libro poco y nada tiene que ver con todo lo que ocurrió inmediatamente después de haberme tropezado con un nombre que, contra mi deseo y el de muchos, dejó su huella en algunos de los caminos que elegí transitar. Ese nombre me dio electricidad en las manos, me nubló la vista y me hizo apretar con fuerza los labios. Y el libro terminó en penitencia por algo que no había hecho. 
Como quien no quiere la cosa, le reclamaron las fotos que supuestamente ya había visto. Vos estas fotos ya las viste, pero yo no, y me gustaría verlas. Como quien no quiere la cosa, se puso a ver las fotos con ella. Se dio cuenta de que esas fotos en particular no las había visto nunca, tampoco podía establecer desde cuándo, cómo y, mucho menos, por qué esas fotos existían. Había caras conocidas, otras no tanto, y otras directamente olvidadas. Mecanismo de autodefensa lo llamaba su psychoanalista. Las fotos las pasó rápido, total ella no estaba y todo se veía muy aburrido, acartonado. ¿Dónde están las caras felices? ¿Qué estaban festejando? Vos no estabas, pero ¿por qué no estabas? No me acuerdo... No tenía por qué estar ahí. Tampoco hubiese querido estar. 
Y después siguieron las otras fotos. En esas fotos sí se vio, se encontró y se gustó a sí misma. Se dio cuenta de que se quería, que los quería a ellos, y que ellos también la querían. En la familia no se nace, la familia se adopta (y todas esas cosas, tan ciertas, que terminan por desvirtuar las propagandas de agüita saborizada)*. A ellos, todos, los había adoptado y los sentía tanto como a su propia carne. Todos esos nombres no están en sus genes, pero son un torrente que fluye por sus venas como su propia sangre. Esas fotos las pasó lentamente, saboreó cada una y se detuvo en aquéllas en las que la memoria fotográfica se convertía en algo más. Gracias a esa tranquilidad para detenerse a mirar, y no solamente ver, se dio cuenta de que había un nombre que faltaba. El nombre por el que el pobre libro terminó en penitencia. Ese nombre no estaba (y no volvería a estar nunca, entendió en ese momento), porque también lo habían puesto en penitencia. Todos ellos, los que tanto la querían, lo habían castigado. Y el castigo era el exilio. 


Es posible que ese hombre simple, de manos curtidas y, al parecer, ideas bien acomodadas, nunca lo sepa. Pero hoy, en la mesa que compartían, demostró que el alimento también está en la musicalidad de las palabras.










*A la merde con la familia del agua saborizada

14 comentarios:

NaÐim dijo...

Pará, pará.. me acabás de matar la fantasía de la familia de agua saborizada.. en serio no es verdad?

No es una buena noticia para un lunes..

NaÐim dijo...

No, ya está. Me arruinaste la idea. Ahora voy a ver si me quedo con la de pasta de dientes. Tratá de no publicar nada al respecto, por favor.

Beso

siciliana dijo...

Nadim: Lo dejo a tu criterio...

Pd: me edito, por las dudas.

siciliana dijo...

Nadim: bueno, pero lo del agua saborizada es un detalle menor...

NaÐim dijo...

Qué editaste? Yo veo todo igual, excepto por la PD...

siciliana dijo...

El texto, el tessto, la testa...

NaÐim dijo...

En la familia no se nace, no. Se nace entre seres humanos que nos fecundaron, nos cargaron por 9 meses y nos parieron. Nada más. Un hecho biológico que solo nos deposita en este mundo.

Pero existen esos que nos adoptan y que adoptamos. Esos, los que honran la palabra familia.

[claro que era un detalle menor]

siciliana dijo...

¡Ínfimo! Y con lo fea que es... el agüita digo, no la familia.

Saludos

El Gaucho Santillán dijo...

Que bueno, y que cierto.

"Tus padres, no pensaban en vos, cuando te concibieron", me dijo mi ùnico amigo, hace años.

Y tenìa razòn.

Se es padre, por otras razones, mucho màs importantes.

bien escrito.

un abrazo.

Laura Spiner dijo...

Todo un tema el de la familia, sobre todo cuando una se pone a reflexionar en qué consiste el amor de sus progenitores. Porque cuando una se encula con ellos la frase mágica que brota de sus labios es "nunca les faltó nada". Entonces me pregunto si se confunden los tantos o para ellos el gesto más auténtico de cariño es el de sus manos desembolsando la billetera.
Del hecho biólogico de parir al hecho emocional de querer hay un largo trecho. Y del hecho emocional de querer al hecho material de desembolsar, también.

Me gusta tu blog, Siciliana.

Saludos.

siciliana dijo...

Me llaman mucho la atención las respuestas a este post. También me llama la atención darme cuenta de que quise decir una cosa y di tantas vueltas que, al parecer, terminé diciendo otra completamente distinta. Esta manía de decir entre líneas...

Gaucho: gracias por pasar a dejar su granito de arena (y por hacerme reír con cada notificación que me llega desde ese otro blog abandonado en el que ustett no da el brazo a torcer)

Laura: Bienvenida y gracias por lo que me decís :)

Laura Spiner dijo...

Sí, sé que no tenía mucho que ver con el texto, pero bueno, leí familia y, a partir de los demás comentarios, me expresé, ja.

siciliana dijo...

Laura: creo que una vez se lo dije a un blogger (que pasó una vez y me parece que leyó mi respuesta y no volvió más). Entonces aclaro. No es con mala onda que lo digo (al contrario)... pero a mí me encanta que vengan y digan cualquier cosa.

Saludos!

Laura Spiner dijo...

jaja Nunca sentí que fuera con mala onda, pero me pareció pertinente aclarar por qué hice un comentario tan agarrado de los pelos.
Saludos!