6 de agosto de 2010

volver, volver

No podía ser de otra manera.
(que el tango. que la no-peña de despedida. que lo voy a extrañar)
Que de tanto pensar, terminé decapitando a Mafalda.

6 comentarios:

Santa Juana dijo...

ouch, nunca es bueno pensar tanto.

NaÐim dijo...

Y el tango siempre tan cerca de las despedidas.

Apoyo la moción de Santa, nunca es bueno tanto pensar. Encima la terminan pagando las Mafaldas del mundo.

Beso

m a r i n a dijo...

Claro como una célebre frase de un ministro del proceso hablando de la droga, que decía que el exceso de pensamiento puede generar estas desviaciones... (?)

siciliana dijo...

Santa Juana: ¡Todas esas cosas que nunca voy a aprender!

Nadim: El tango estuvo muy cerca de esta despedida, quizás por eso se sintió tan diferente. Y con lo nostálgica que soy yo... Ahora, no sé si dejar a Mafalda así como está (post happening) o intentar ponerle la cabeza en su lugar.

marina: me pregunto qué pensaría del revoleo excesivo de toalla... ¿el desenlace sería el mismo?

Santa Juana dijo...

Creo que debés dejar a Mafalda decapitada, porque el cuerpito ahora te hace de porta lápices y la cabeza de pisa papeles. 2x1. Eso es optimizar los recursos disponibles.

siciliana dijo...

Santa: Y así quedó Mafalda, un poco decapitada (¡pero útil!). Cada tanto le vuelvo a poner la cabeza en su lugar para que no le agarre nostalgia.