Cuando estás en el filo de lo oscuro
y le rindes honor desde tus huesos
cuando el alma purísima del ocio
pide socorro al universo inútil
cuando subes y bajas del dolor
mostrando cicatrices de hace tiempo
cuando en tu ventanal está el otoño
aún no te despidas / todo es nada /
son señales de humo / apenas eso
tu mirada de viaje o de desiertos
se vuelve un manantial indescifrable
y el silencio / tu miedo más valiente /
se va con los delfines de la noche
o con los pajaritos de la aurora /
de todo quedan huellas / pistas / trazas
muescas / indicios / signos / apariencias
pero no te preocupes / todo es nada
son señales de humo / apenas eso
no obstante en esas claves se condensa
una vieja dulzura atormentada
el vuelo de las hojas que pasaron
la nube que es de ámbar o algodón
el amor que carece de palabras
los barros del recuerdo / la lujuria /
o sea que los signos en el aire
son señales de humo / pero el humo
lleva consigo un corazón de fuego
El buzón del tiempo - Mario Benedetti
30 de marzo de 2010
28 de marzo de 2010
master en chongo
El problema es estar en tu casa, tener una suculenta botella de stella esperándote, abrir el cajón y... OH! ¿Y el abridor?
Está bien, si lo tiraron nadie puede decir nada. El abridor data, fácilmente, de 1945. Es (o era), además, un abrelatas. Y estaba todo doblado. Abrir una botella con eso era como sacarte un diente con los dedos.
Pero siempre están las alternativas que, al menos yo, nunca había probado (ni tampoco había tenido la extrema necesidad de hacerlo). El famoso "abrir la birra con el encendedor". Para mí, un MISTERIO. Pero la gente lo hace, y funciona. Y como Internet es, además de una gran fuente de pornografía, una gran fuente de información útil, entré en iutub y busqué "abrir cerveza encendedor". Es maravilloso cómo con un par de palabras sueltas salta la gran solución a todos tus problemas. Un instructivo detallado, asado de fondo. Botella: Quilmes. No es lo mismo que una Stella, pero supongo que no tiene importancia. Entonces miro detenidamente el video de, aproximadamente, un minuto y medio. Lo vuelvo a mirar. ¡Abrió la botella! Eso mismo necesito yo. Vuelvo a mirar el video, guardo los detalles en mi memoria. Estudio la posición exacta de los dedos. Estoy atenta al ruido que hace la tapita cuando salta por los aires. Junto coraje y vuelvo a la cocina con mi encendedor (el feo, por si ocurre algún evento poco afortunado). Saco la cerveza de la heladera. La miro. Me mira. Nos miramos. Tiro el guante.
La tomo por el cuello, pero no muy fuerte. Coloco el encendedor en su lugar. Observo la posición de los dedos. Un poco más juntos, un poco más arriba. Abrazar el encendedor con los dedos. Respiro profundo. Aguanto la respiración. La palma de mi mano izquierda. Soy zurda... ésa tiene más fuerza. Aprieto los dientes y los dedos al unísono, cierro los ojos...
Y aquí estoy, escribiendo un nuevo post con un delicioso vaso de stella al lado.
Está bien, si lo tiraron nadie puede decir nada. El abridor data, fácilmente, de 1945. Es (o era), además, un abrelatas. Y estaba todo doblado. Abrir una botella con eso era como sacarte un diente con los dedos.
Pero siempre están las alternativas que, al menos yo, nunca había probado (ni tampoco había tenido la extrema necesidad de hacerlo). El famoso "abrir la birra con el encendedor". Para mí, un MISTERIO. Pero la gente lo hace, y funciona. Y como Internet es, además de una gran fuente de pornografía, una gran fuente de información útil, entré en iutub y busqué "abrir cerveza encendedor". Es maravilloso cómo con un par de palabras sueltas salta la gran solución a todos tus problemas. Un instructivo detallado, asado de fondo. Botella: Quilmes. No es lo mismo que una Stella, pero supongo que no tiene importancia. Entonces miro detenidamente el video de, aproximadamente, un minuto y medio. Lo vuelvo a mirar. ¡Abrió la botella! Eso mismo necesito yo. Vuelvo a mirar el video, guardo los detalles en mi memoria. Estudio la posición exacta de los dedos. Estoy atenta al ruido que hace la tapita cuando salta por los aires. Junto coraje y vuelvo a la cocina con mi encendedor (el feo, por si ocurre algún evento poco afortunado). Saco la cerveza de la heladera. La miro. Me mira. Nos miramos. Tiro el guante.
La tomo por el cuello, pero no muy fuerte. Coloco el encendedor en su lugar. Observo la posición de los dedos. Un poco más juntos, un poco más arriba. Abrazar el encendedor con los dedos. Respiro profundo. Aguanto la respiración. La palma de mi mano izquierda. Soy zurda... ésa tiene más fuerza. Aprieto los dientes y los dedos al unísono, cierro los ojos...
Y aquí estoy, escribiendo un nuevo post con un delicioso vaso de stella al lado.
22 de marzo de 2010
facilidad
para alimentar tu narcisismo (una y otra vez, voluntariamente)
para que se me escape el arroz a través del colador (uno atrás de otro, involuntariamente)
Recetas para un guiso de arroz con crema de autoestima
para que se me escape el arroz a través del colador (uno atrás de otro, involuntariamente)
Recetas para un guiso de arroz con crema de autoestima
15 de marzo de 2010
luna
cuerpo
desnud
a
despiert
llor
e
libre
impulso
sensible
lam
labio
apag
ella
Aún (¿u hoy mismo?) siento esa luz que te rodeaba cuando te veía caminar, yo a tus espaldas. Hoy mismo la vi, mientras caminaba sobre los mismos pasos que tantas veces caminamos, vos delante de mí, vos delante mío. Esa luz que te rodeaba, bordeaba, delimitaba tu existencia y te hacía toda vos. La vi en toda tu ausencia, aún alrededor tuyo, y vislumbré en mi recuerdo intacto las curvas de tu espalda, tus caderas, tus piernas siguiendo el ritmo de tus pasos firmes delante mío, cada vez más lejos de mí, pero siempre llamándome. Sentí que esa luz me hacía vivir nuevamente el tacto en tu cintura, tus vértebras en toda su extensión. La luz que, desde un principio, antes de que todo vos y yo ocurriera, te rodeó y te hizo presente en mí.
Lamenté haberme enceguecido y haber mirado hacia un costado, no haber hecho caso a la luz que me gritaba "acá estás vos, acá estoy yo, acá estamos".
Hoy vislumbré, y no es mentira, te vislumbré rodeada de aquella luz que nos hacía. Y me lamenté profundamente, como lo hago todos los días.
Las palabras del principio las forman los pequeños pedacitos de imán, cada uno construyendo su propia historia, desde mi ventana. Aún están ahí, recordándome, cada día, que vos -luna, cuerpo, desnuda, despierta, llorando, libre, en tu impulso, sensible, lamento, labios, apagados, ella, vos- estás en mi ventana.
cuerpo
desnud
a
despiert
llor
e
libre
impulso
sensible
lam
labio
apag
Aún (¿u hoy mismo?) siento esa luz que te rodeaba cuando te veía caminar, yo a tus espaldas. Hoy mismo la vi, mientras caminaba sobre los mismos pasos que tantas veces caminamos, vos delante de mí, vos delante mío. Esa luz que te rodeaba, bordeaba, delimitaba tu existencia y te hacía toda vos. La vi en toda tu ausencia, aún alrededor tuyo, y vislumbré en mi recuerdo intacto las curvas de tu espalda, tus caderas, tus piernas siguiendo el ritmo de tus pasos firmes delante mío, cada vez más lejos de mí, pero siempre llamándome. Sentí que esa luz me hacía vivir nuevamente el tacto en tu cintura, tus vértebras en toda su extensión. La luz que, desde un principio, antes de que todo vos y yo ocurriera, te rodeó y te hizo presente en mí.
Lamenté haberme enceguecido y haber mirado hacia un costado, no haber hecho caso a la luz que me gritaba "acá estás vos, acá estoy yo, acá estamos".
Hoy vislumbré, y no es mentira, te vislumbré rodeada de aquella luz que nos hacía. Y me lamenté profundamente, como lo hago todos los días.
Las palabras del principio las forman los pequeños pedacitos de imán, cada uno construyendo su propia historia, desde mi ventana. Aún están ahí, recordándome, cada día, que vos -luna, cuerpo, desnuda, despierta, llorando, libre, en tu impulso, sensible, lamento, labios, apagados, ella, vos- estás en mi ventana.
14 de marzo de 2010
12 de marzo de 2010
11 de marzo de 2010
9 de marzo de 2010
8 de marzo de 2010
4 de marzo de 2010
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