12 de enero de 2011

Walking up the hill tonight
And you have closed your eyes
I wish I didn't have to make
All those mistakes and be wise
Please try to be patient
And know that I'm still learning
I'm sorry that you have to see
The strength inside me burning

Where are you my angel now
Don't you see me crying?
And I know that you can't do it all
But you can't say I'm not trying
I'm on my knees in front of him
But he doesn't seem to see me
But all his troubles on his mind
He's looking right through me
And I'm letting myself down
By satisfying you
And I wish that you could see
That I have my troubles too

Looking at you sleeping
I'm with the man I love
I'm sitting here weeping
While the hours pass so slow
And I know that in the morning
I'll have to let you go
And you'll be just a man
Once I used to know
And for these past few days
Someone I don't recognize
This isn't all my fault
When will you realize

Looking at you leaving, I'm looking for a sign

9 de enero de 2011

de sueños inconclusos parte I

Un edificio antiguo. Dos piletas exteriores. Una terraza.
*
Un grupo de expresión corporal, otro de danza acuática. Un grupo de viejas oscuras de confitería. Una banda de asesinos despiadados armados hasta los dientes.
*
Mi gente. Tu gente. Su gente... y muchos desconocidos.
*
Entramos al edificio por la puerta trasera, por algún motivo se supone que no tenemos que estar ahí. Caminamos por los pasillos, parecidos a un laberinto, y nos escabullimos hacia una de las habitaciones. Nos encontramos con varias personas, todas mujeres, en una clase de expresión corporal. La profesora nos recibe con una sonrisa cálida y nos invita a unirnos al resto de la clase. Nos tiramos al piso y comenzamos a estirar los brazos hacia arriba; con la frente en el piso de madera estiramos el cuello hacia un costado y luego hacia el otro, como un péndulo. No tardo en distraerme, en sentir que hay algo que me está esperando en otra parte, afuera... abro un poquito los ojos desde donde me encuentro, enroscada como un ovillo, y desvío la mirada hacia la izquierda; la puerta de entrada se abre lentamente, cruje apenas, y entran... entran ellas. Entra ella. Con toda la tranquilidad que las caracteriza se unen al resto mientras mi corazón se acelera a la velocidad de la luz. Cuando finalmente explota, siento que no puedo seguir ahí relajando cada músculo de mi cuerpo, no en su presencia... ¡no mientras una banda de asesinos despiadados armados hasta los dientes acribilla las paredes del edificio! Me levanto repentinamente y huyo despavorida hacia el pasillo... se están volando la cabeza a tiros. Todos esos hombres de negro se llenan los lentes oscuros de casquillos. En el medio de todo ese caos, yo.

Entre las balas corro por el pasillo hacia el patio, donde están las piletas. En una de ellas, un grupo de danza acuática enbellece el paisaje. La otra, que antes estaba allá, ahora está acá, en la otra pileta. Se metió con ropa y todo... y pronto van a venir las otras, las que también estaban allá, junto con la otra... la que hizo que me estallara el corazón. Me quedo parada entre las dos piletas sin saber bien qué hacer; quiero meterme, pero no tengo malla. Empiezo a intentar sacarme las botas para tirarme así como estoy y, en el intento, pierdo el equilibrio y caigo en la pileta del grupo de danza acuática. Me hundo y me hundo, pero nadie se inmuta. Cuando finalmente salgo a flote, ya no hay nadie en ninguna de las dos piletas. Salgo y vuelvo por el mismo camino a la clase de expresión corporal. Todas siguen ahí, estirando las extremidades; pero cuando me acuesto y comienzo a hacer lo propio, se me acerca la profesora y con una voz muy suave me dice que por hoy ya está, pero que vuelva... y temprano. Me levanto rápido del piso y la busco con la mirada para saber hacia dónde se va y con quién. Pero no la encuentro.